martes, 27 de diciembre de 2016

Ahora hace 30 años... La gestación de nuestra Hermandad.

 

La desaparición de la tradición de la Semana santa de Mataró.

Corría la Navidad de 1986. En Mataró la solemne procesión del Viernes Santo y tantas otras habían desaparecido por completo el 1970 y ninguna imagen de las antiguas de la ciudad ya no realizaba ninguna estación de penitencia. 

El Nazareno de Mataró en procesión 1952.
Los antiguos cuerpos de “portants del Sant Crist” habían decidido trasladarse a LLaveneras. Allí aún se mantenía un Via Crucis tan antiguo y tricentenario como el de Mataró. Aún en el municipio vecino se mantenía la imagen del escultor mataroní Fornés del s. XVII, y los Armats participaban ese día también.
 
El 1984 el episodio del “tallacreus” que cortó la Cruz que presidia el Via Crucis para que pudiera pasar debajo de la propaganda electoral, hizo que algunas personas de Mataró se replantearan volver a recuperar el gran pasada de la ciudad y sus cofradías, entre otras muchas razones.
El 1985 hubo un pequeño acto en la “plaça dels Bous” y en 1986 ya participó algún misterio de los de antaño y que aún se conservaba, como la “Oració del Senyor a l’Hort”.
Aquel grupo de  personas, antiguos cofrades, se organizaron en una Comissió de Setmana Santa para dar impulso a la Semana Santa de Mataró moderna

¿La culpa es de los pesebres?


El Nazareno el Viernes Santo de 1987.
Corría la Navidad de 1986. La ”Associació de Pessebristes de Sant Francesc d’Assís”, como cada año realizaba su exposición de dioramas y pesebres ornamentales.
La relación de los pesebres y las imágenes de pasión en Cataluña siempre habían ido algo de la mano. Así nos lo dejaron en herencia grandes escultores catalanes como Ramón Amadeu, el mataroní  Damià Campeny o Domènec Talarn para destacar los de más renombre, que popularizaban los detalles de las figuritas para los hogares y le daban acento tardobarroco, romántico y realista a imágenes de Semana Santa por todo el litoral catalán e incluso en ciudades como Madrid.
 
Algunas familias esos días se desplazaban a ver los pesebres de los miembros de la asociación de belenistas tan antigua y preeminente en la vida asociativa del momento. Una de ellas después de ver los pesebres accedió a la Riera para subir al barrio de Cirera.
 
Allí se saludaron con algunas personas conocidas que estaban en un corrillo hablando delante de la antigua cárcel " la Pressó". Allí estaban – entre otros- Angel Rubio, el pesebrista Bonaventura Blanch (d.e.p.)  y Vicenç Cornellà i Clausell (d.e.p.).  Se conocían con esta familia porque el año anterior sus hijos salieron en la primera procesión a propuesta de Maria Esgleas, conocida como Maria "La Carbonera". Además eran vecinos de pequeños con la madre de éstos, Isabel Noé, de la calle de las Monjas (Capuchinas). 
El Nazareno de Sala Cabanyes saliendo en Procesión. 1988
Allí mantenían una conversación sobre las dificultades que tenían para salir en Semana Santa y estaban comentando lo que habían hablado con la “Sala Cabanyes” que estaba a pocos metros. 
Mantuvieron una charla de algunos minutos. Se explicó que había muchas trabas para salir en procesión. A pesar que el año anterior fue un éxito, parte de los rectores de la ciudad no veían bien que la ciudad tuviera actos de fe en la calle.  También comentaron que tenían una cesión de un paso de los antiguos maristas, una coronación de Espinas y  que también había la posibilidad de sacar una Soledad aunque fuera una escultura de Santa Teresa e incluso se estaba formalizando la constitución de una Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores… Durante estos días  Jaume Castells estaba concretando con el malagueño Pedro Pérez Hidalgo poder disponer de una Dolorosa para marzo, explicaban. En la conversación se decía que lo importante era que se saliera, no importaba con qué paso pero que se saliera... Pero Angel Rubio les comentaba que también faltaba un Nazareno.

Ese Nazareo era propiedad de la “Sala Cabanyes”, del Círculo Católico de Obreros y era custodiado por Josep Prats (d.e.p.). Era el antiguo paso de la ciudad, que el mismo Rubio había llevado de joven,  y estaban dispuestos a dejarlo si el Arciprestazgo no se oponía rotundamente  a que volvieran a haber procesiones por las calles de Mataró.

La terquedad y obstinación de los antiguos cofrades


Miembros de la Comissió de Setmana Santa en la bendición de la Dolorosa. 1987
Fuente: El Plor Sagrat d'una mare, Alarcón (2012).

Los impulsores de la madre de todas las cofradías actuales la Comissió de Setmana Santa, se componía en esos días por miembros de las cofradías de antaño, de raíz catalana, tradicional y muy humildes. Su objetivo era continuar lo que había empezado en 1986 y recuperar esa tricentenaria costumbre y práctica procesional de la ciudad.
Eran gente sencilla, con ganas, muchas ganas, gente de fe, algunos con mucha voluntad conciliadora, pero también  muy tozudos y tercos. "Capgrossos".  Un empeño que daría fruto poco a poco.

Mataró recupera una Cofradía de Jesús Nazareno


Escudo utilizado en 1987-1988 
La idea de crear una sección del Nazareno en la Comissió de Setmana Santa parecía que gustaba. En el pasado la ciudad había tenido una Real y Pontifica Hermandad de Jesús Nazareno que salía el Domingo de Ramos, y que después de la guerra procesionaba con el Camino de la Amargura junto a otro paso de Nazareno.  
Así que aquel grupo de personas se emplazaron para pasado fiestas con aquella familia que venía con sus hijos y otras personas para seguir hablando pasado fiestas.  Se le había encargado a Antonio Merino, marido de Isabel Noé, se hiciera cargo de ese paso del Nazareno con el apoyo de otras personas de las antiguas cofradías y algunas otras como él interesados en la propuesta. 
Se había sembrado la semilla de la creación de la “Secció de Jesús Natzaré” y que acabaría constituyendo la Cofradía de Jesús Nazareno de Mataró a lo largo de 1987 con algunas personas del barrio de Los Molinos y de Cirera y siendo el primer hermano mayor el mismo Merino, contando con José Salazar, José Gámez, la familia Montes....
 
El Viernes Santo de 1987 el antiguo Nazareno hacía su estación de penitencia junto a la "Oració del Senyor a l'Hort", una Dolorosa recién bendecida y apadrinada por el mismo Vicenç Cornellà, una Soledad y un Santo Cristo que se llamó de la Buena Muerte. 
 
El Paso del Nazareno contaba con no más de 15 personas que llevaban las antiguas túnicas de la ciudad y algunos voluntarios improvisados que se unieron durante la misma procesión. Como acompañamiento musical llevaba un radiocassette debajo del paso.  A pesar de esos momentos tan humildes, el mundo cofrade había renacido.
 
Esa Cofradía de Jesús Nazareno tendría los  años siguientes problemas por quedarse sin imagen a pocos días de la procesión, necesitaría apoyo de personas más experimentadas,  acabaría cambiando de casa privada y sede hasta en 5 ocasiones y paulatinamente iría cogiendo un acento más del Sur, sin olvidar nunca su inicio y legado de vínculo original de tradición catalana.  
Había empezado a gestarse la Hermandad Ntro. P. Jesús Nazareno y Ntra. Señora de la Esperanza. 
 30 años después, gracias a todos ellos y ellas.